jueves, febrero 12, 2009


Ahorrar en formación

En este año 2009 muchas empresas están reduciendo el gasto (¿o la inversión?) dedicada a la formación continua para sus empleados. Sin duda esto tendrá impacto en su futuro a medio plazo, cuando la crisis empiece a remitir y los primeros que saldrán de ella serán los que estén mejor preparados. Aquellas organizaciones que sepan aprovechar este extraño tiempo tendrán ventaja sobre las demás.



Algunas empresas sin embargo están exprimiendo las posibilidades que ofrece la administración para financiar estas actividades (formación de oferta, planes sectoriales e intersectoriales, permisos individuales de formación, acciones complementarias, programas autonómicos, etc.).


En concreto, la formación bonificada está experimentando un auténtico auge. Muchas empresas que hasta ahora simplemente no utilizaban este sistema se están dando cuenta de la oportunidad que han ido dejando pasar y ahora es el momento de no perdonar ni un euro. Sin embargo todavía es un vía muy desconocida.


Las empresas disponen de un saldo económico (se le llama crédito incorrectamente) para financiar la formación a sus trabajadores. Este importe depende fundamentalmente de la cifra ingresada en concepto de cotización por formación profesional durante el ejercicio anterior y reducida según el número de trabajadores. Es decir, influye el tamaño de la empresa, de su plantilla y de los salarios que ésta pague. Además las empresas deben ofrecer la participación en las acciones formativas a los colectivos prioritarios (pymes, mayores de 45, mujeres, personas con baja cualificación) en la misma proporción que el tamaño de la plantilla.


Durante el 2007 un total de 190.000 empresas emplearon éste sistema para financiar en totalidad o en parte su plan de formación, con un incremento del 50% sobre el año anterior. Asimismo el crédito dispuesto aumentó en un 30%. La diferencia se debe a la lenta pero firme incorporación de las pymes al sistema. Y eso que lo tienen muy complicado, una empresa de 3 trabajadores tendrá 420€ para gastar a lo largo de todo el año...

Por poner un ejemplo real:
  • Empresa dedicada a la manufactura téxtil, pyme
  • Número de trabajadores durante el 2007: 65
  • Crédito asignado: 5.630 €
Está claro que este importe da para lo que da y que no es la panacea, pero es más de lo que muchas empresas destinan a cursos para sus trabajadores. Ojalá el importe fuese más alto, pero es lo que hay. De hecho la mayor parte de los esfuerzos presupuestarios se siguen dedicando a la formación de oferta y acciones complementarias, dejando la formación bonificada en sólo un 30% del total.

Servidor considera insuficiente esta proporción ya que traslada el grueso de los esfuerzos a la formación de oferta, la cual puede encajar a nivel local con lo que las empresas necesitan o no (objetivos, contenidos, duración, horarios...). Además en la formación de oferta no son exactamente las empresas las que inscriben, sino que son los participantes. Es decir, buena parte de los que participan en el sistema son ciudadanos que quieren mejorar su preparación profesional. No es una crítica, es un hecho.

Si esta proporción se invirtiera el crédito del que dispondrían las empresas sería mucho mayor y éstas podrían formar a sus empleados en aquellas específicas competencias que mejor contribuyen a mejorar su competitividad.

La gran ventaja con la formación bonificada es que es la propia empresa la que decide en qué se lo gasta. Por ejemplo, puede organizar un curso de inglés o de informática o de lo que le plazca en sus propias instalaciones, con los objetivos, contenidos, duración, horarios que más le convenga. Eso sí, como toda la formación subvencionada sujeto a inspecciones para comprobar que se hace un buen uso de los fondos.


Sin embargo, no todo es bonito en este sistema. Además de que las cuantías no son para tirar cohetes luego están los trámites administrativos. Una empresa dispone de dos vías para bonificar:
  1. Hacerlo todo directamente a través de la web de la Fundación Tripartita. Sólo recomendado para empresas de cierto tamaño con recursos para conocer el sistema con detalle y mantenerse permanentemente actualizados.

  2. Encargar la gestión a una Entidad Organizadora. Ver registro de CECAP.

Los trámites administrativos básicamente consisten en:

  • Comunicación de los datos de empresa
  • Comunicación de la acción formativa con todos los detalles
  • Comunicación del inicio del grupo
  • Comunicación de la finalización del grupo
  • Aplicación de la bonificación
  • Documentación: control de asistencia, diplomas, cartel de sala,etc.
Al final de todo el proceso la empresa puede descontarse a través del TC1 el importe correspondiente a las acciones formativas que hayan finalizado hasta el mes anterior a su presentación. Es decir, si ha hecho un curso que le cuesta X y debía ingresar Y, sólo ingresará Y-X.


Algunas asesorías laborales y gestorías ofrecen a sus clientes bonificarles los cursos. Bien, sólo se refieren en la mayoría de los casos a aplicar en el TC1 la deducción, pero no incluye todos los trámites. Ojo, porque cuando la FTFE consolide las liquidaciones seguro pueden reclamar el importe por no haber seguido todos los trámites.

En definitiva, se trata de un sistema muy imperfecto pero que en meses tan difíciles como estos puede contribuir a que la formación no se vea cancelada en bloque.











5 comentarios:

Yoriento dijo...

Agustí, qué buen informe del tema formación continua¡ Va para mi Delicious, gracias¡ :-)

Agustí López dijo...

Gracias a ti Yoriento por pasarte por aquí! Hasta pronto

ipecan dijo...

¿Entonces la empresa tiene primero que adelantar el dinero de los cursos de formación y luego se lo descuentan del pago de las cuotas a la Seguridad Social?

un saludo.
http://www.niblanconinegro-madrid.blogspot.com/

Agustí López dijo...

Ipecan, muchas gracias por pasarte.
La ley aplicable no dice en ningún lugar (desgraciadamente) que la empresa deba abonar el importe de los cursos antes de bonificárselo. Digo desgraciadamente porque en ocasiones repercute en el maltrecho ciclo de caja del formador, centro o consultora. Obviamente lo más honesto es que la empresa lo abone primero a quién sea y luego (el mes siguiente) lo recupere.

Lo que sí es seguro es que la empresa debe impartir y finalizar antes de aplicarse la bonificación. Espero haberte ayudado, si no es así indícamelo por favor. Hasta pronto

Anónimo dijo...

La formación bonificada es una puta estafa para que los chiringitos que dan la formación (perdón el cd un panfleto) se lleven la pasta de todos los españoles a cambio de un cd.

1 cd =420 euros, buen negocio